Un informe internacional advirtió que el 100% de las muestras analizadas superó los límites tolerables de plomo y que una amplia mayoría también excede los valores recomendados de mercurio. El estudio volvió a poner bajo la lupa la seguridad de los alimentos balanceados para mascotas.
Un nuevo relevamiento encendió la preocupación entre quienes tienen perros en casa. Según un estudio difundido el 12 de febrero de 2026 por la organización estadounidense Clean Label Project, distintos alimentos comerciales para perros presentarían niveles elevados de plomo, mercurio y otros contaminantes potencialmente peligrosos.
La entidad, que se dedica a analizar productos de consumo en busca de sustancias no declaradas en sus etiquetas, evaluó múltiples muestras de alimentos balanceados y detectó que todas superaron los máximos tolerables de plomo, mientras que cerca del 81% excedió los umbrales establecidos para el mercurio.
La directora ejecutiva del organismo, Molly Hamilton, calificó los resultados como “alarmantes” y sostuvo que los consumidores deberían poder confiar en la seguridad de los productos que compran para sus mascotas.

Metales pesados y compuestos potencialmente cancerígenos
El informe no sólo se centró en los metales pesados. También detectó acrilamida en alimentos secos (croquetas), en algunos casos con valores de hasta 780 partes por mil millones. Este compuesto se genera durante procesos de cocción a altas temperaturas y está catalogado como potencialmente cancerígeno.
Además, se identificaron bisfenoles (BPA y BPS) y ftalatos, sustancias asociadas a posibles alteraciones hormonales y otros riesgos para la salud.
Veterinarios consultados en distintos países señalaron que todavía no existe evidencia concluyente sobre los efectos a largo plazo de la exposición crónica a estos contaminantes en perros. Sin embargo, advirtieron que la acumulación de metales pesados podría afectar órganos como el hígado y los riñones, especialmente ante consumos prolongados.
Diferencias según el tipo de alimento
Uno de los puntos más relevantes del estudio es la diferencia entre presentaciones:
- Las croquetas o alimentos secos registraron mayores concentraciones de metales pesados y acrilamida.
- Las opciones frescas y congeladas, en general, mostraron niveles más bajos.
Según el reporte, esto podría estar vinculado a los procesos térmicos intensivos que requieren los alimentos secos para garantizar su conservación y larga vida útil.
Qué respondió la industria
Hasta el momento, asociaciones del sector indicaron que revisarán los resultados, aunque no se difundieron comunicados oficiales de fabricantes en particular.
Desde Clean Label Project aclararon que no publican marcas individuales ni resultados desagregados por producto. El informe presenta conclusiones generales sobre el conjunto analizado, con el objetivo de evidenciar tendencias del mercado. Esta metodología, sin embargo, dificulta que los consumidores puedan identificar qué productos específicos estarían involucrados.
El tema reabre el debate sobre los controles en una industria que creció de manera sostenida en los últimos años. Con cada vez más hogares que consideran a los perros como parte de la familia, la seguridad alimentaria dejó de ser un detalle para convertirse en un aspecto central del bienestar animal.
