El 10 de mayo de 2015, una noticia sacudió al país entero. Chiara Páez, una adolescente de 14 años de la ciudad santafesina de Rufino, fue encontrada asesinada y enterrada en el patio de la vivienda de su novio. La joven estaba embarazada. La investigación determinó que había sido golpeada hasta la muerte y que su cuerpo fue ocultado en la casa de quien era su pareja.
La brutalidad del crimen provocó una reacción inmediata en la sociedad y abrió un debate que hasta ese momento no había logrado instalarse con tanta fuerza en la agenda pública: la violencia que sufren las mujeres y adolescentes en Argentina.
Apenas semanas después del hallazgo, el 3 de junio de 2015, una multitud salió a las calles de todo el país bajo una consigna que con el tiempo se transformaría en un movimiento histórico: “Ni Una Menos”. Miles de mujeres, familias, organizaciones y ciudadanos reclamaron políticas más efectivas para prevenir la violencia de género y exigir justicia para las víctimas.
Aquella movilización marcó un antes y un después. Desde entonces, cada 3 de junio se realizan marchas y actividades en todo el país para mantener vigente el reclamo. Once años después, el nombre de Chiara Páez sigue siendo un símbolo de esa lucha.
En este 2026, el femicidio de Agostina Vega, otra joven de 14 años asesinada en Córdoba, reavivó el dolor y la reflexión sobre una problemática que no cede. Dos adolescentes, diez años de distancia, la misma tragedia. Una realidad que vuelve a mostrar por qué la consigna que nació del dolor sigue siendo tan necesaria hoy como el primer día.
Este miércoles 3 de junio, Cañuelas también se suma a la conmemoración con una marcha convocada en Plaza San Martín a las 18:30 horas, impulsada por mujeres autoconvocadas de la ciudad.
