María Eva Cuevas tiene 28 años, vive en Cañuelas y fue elegida Miss Earth Cañuelas 2026, lo que le permitirá representar a la ciudad en el certamen nacional Miss Earth Argentina, que se llevará a cabo la segunda semana del mes de Abril en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La designación se confirmó hace poco más de un mes y marca un nuevo paso en una historia donde se cruzan identidad local, memoria familiar y una experiencia personal que hoy decidió poner en palabras.

La noticia le llegó a través de una videollamada. “Sentí alegría, sorpresa y mucha gratitud”, contó María Eva a La Página Cañuelas. Más allá del reconocimiento, entendió rápidamente que el título implicaba algo más que una competencia: representar un lugar, una historia y poder dar un mensaje sobre algo que la atraviesa desde siempre.
En el certamen tenía la posibilidad de hacerlo en nombre de una provincia, pero eligió que su representación fuera Cañuelas. No lo dudó. Nació y se crió en la ciudad, donde se formaron sus valores. “Es mi casa, mi origen”, explicó. Esa elección está directamente ligada a su historia familiar y, en especial, a la figura de su abuela.
María Eva no tuvo mamá. Fue criada por su abuela, María Esther Podestá, “doña Mery”, quien ocupó ese rol central en su vida. “Fue mi sostén, mi refugio y mi ejemplo”, dice. En sus recuerdos de infancia, la presencia de su abuela no aparece desde el discurso, sino desde los gestos cotidianos y concretos.

María Esther y su esposo, Raúl Cuevas, fueron vecinos muy activos del barrio Los Aromos y participaron en la fundación de la Sociedad de Fomento, además de colaborar durante años con distintas iniciativas comunitarias. En una época en la que el barrio comenzaba a poblarse, ayudaron especialmente a familias inmigrantes que llegaban a una tierra nueva, acompañándolas en los primeros pasos, acercando comida, ropa o simplemente una mano amiga.
Ella, en particular, tenía una sensibilidad especial con las mujeres. Desde la tienda familiar, muchas veces asistía a trabajadoras que lo necesitaban, ya fuera con ropa, alimentos o ayuda concreta. María Eva recuerda escenas que la marcaron desde chica: su abuela armándole bolsas para repartir, llevándola a la capilla del barrio el Día del Niño para entregar chocolates, enseñándole sin decirlo que ayudar al otro era parte de la vida. “No hacían grandes discursos, ayudaban con hechos”.

Representar hoy a Cañuelas, explica, es también honrar esa forma de estar en el mundo. Una manera de agradecer lo recibido y de continuar, desde otro lugar, ese legado silencioso.
A esa historia familiar se suma otra dimensión. María Eva nació con fisura labio alveolo palatina (FLAP), una condición que atravesó su infancia y adolescencia. No siempre pudo acceder a los tratamientos necesarios y crecer no fue sencillo. Aun así, destaca algo que considera fundamental: el acompañamiento que recibió en la escuela y en su entorno cercano. “Siempre se habló de mi situación con respeto”, contó.
Durante muchos años no habló públicamente del tema. El punto de inflexión llegó tras una entrevista televisiva que dió a TELEFE, poco después de la muerte de su papá. Allí mencionó el FLAP y, a partir de ese momento, comenzaron a llegarle mensajes de todos lados: mamás, niñas, adolescentes que atravesaban situaciones similares. “Ahí entendí la dimensión de lo que había vivido y la importancia de contar mi historia”, explicó.
Desde entonces, muchas familias la contactan, especialmente por situaciones de bullying, muchas veces amplificadas por las redes sociales. Eva comparte su recorrido, sus miedos y también sus logros. Reconoce que no siempre fue fácil ocupar ese lugar y que necesitó trabajarlo, pero hoy siente que acompañar es parte de su camino.
Su mensaje es claro y concreto: tener FLAP no condiciona la vida. Insiste en que las niñas y adolescentes necesitan saber que pueden estudiar, trabajar, enamorarse, tener pareja, formar una familia y llevar una vida plena. “Tu historia no te limita: te construye”, afirma.
También remarca la importancia de la información y la empatía, especialmente en las escuelas. “Muchas situaciones de bullying nacen del desconocimiento”, sostiene. Explicar, hablar y acompañar puede cambiar miradas.
Mientras se prepara para representar a Cañuelas en Miss Earth Argentina, María Eva Cuevas lo hace desde una idea de belleza que no se reduce a lo físico. “Creo en una belleza que nace del alma, que cuida, que inspira y que construye”, nos dice.
Desde ese lugar, llevará al certamen nacional no solo el nombre de la ciudad, sino también una historia personal y familiar profundamente ligada a Cañuelas, marcada por el compromiso, la empatía y la convicción de que la representación también puede ser una forma de acompañar a otros.
