Argentina votó en contra de declarar la esclavitud como el crimen más grave contra la humanidad en la ONU

Fue uno de los tres países que rechazó la resolución impulsada por Ghana, aprobada por amplia mayoría en la Organización de las Naciones Unidas

La Argentina quedó en el centro de la polémica internacional tras votar en contra de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas que definió a la esclavitud y la trata transatlántica de personas africanas como el crimen de lesa humanidad más grave.

La iniciativa fue aprobada por una amplia mayoría: 123 países votaron a favor, hubo 52 abstenciones y apenas tres votos negativos: Argentina, Estados Unidos e Israel.


Una resolución con fuerte peso simbólico

El proyecto fue impulsado por Ghana junto a países africanos y caribeños, con el objetivo de reforzar el reconocimiento histórico del impacto de la esclavitud y promover políticas de memoria, educación y análisis de sus consecuencias actuales.

Aunque el texto no es vinculante, representa una posición política significativa dentro de la Asamblea General.

En su contenido, la resolución sostiene que la esclavitud fue un sistema de explotación de enorme magnitud y duración, cuyas consecuencias sociales y económicas todavía afectan a millones de personas en todo el mundo. Además, plantea la necesidad de profundizar investigaciones y políticas de concientización sobre este período histórico.


La postura argentina y las repercusiones

El voto argentino se alineó con el de Estados Unidos e Israel, lo que generó repercusiones políticas y diplomáticas a nivel internacional, ya que la gran mayoría de los países decidió acompañar la iniciativa o abstenerse.

Esto dejó a los tres países en una posición minoritaria dentro del organismo, en un tema de alta sensibilidad histórica.


Una fecha cargada de significado

La votación se llevó a cabo el miércoles 25 de marzo, en el marco de las jornadas internacionales dedicadas al recuerdo de las víctimas de la esclavitud y la trata de personas, lo que le dio un contexto aún más relevante al debate.

Este tipo de resoluciones en la ONU suelen tener un alto valor simbólico, ya que buscan instalar discusiones globales sobre memoria, reconocimiento y posibles reparaciones históricas.

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